Siento
que aunque he sido muy influenciado (seguramente por la formación recibida) en
la idea de entender el funcionamiento de este deporte desde una perspectiva
compleja a través de la cual, cuanto más capaces seamos de integrar e
interrelacionar el mayor número de factores influyentes en el rendimiento del
futbolista en una metodología de entrenamiento, más completa será esta. Siendo
consciente de que algunas cuestiones hay que tratarlas por separado, me quedo
con la idea de que cada persona y por lo tanto cualquier futbolista es un
sistema dinámico complejo que interactúa con otros subsistemas y un entorno y
que intentar predecir cualquier cuestión es muy difícil, pues existen tantos
subsistemas y tantas relaciones entre ellos que se convierte en un ejercicio
muy complicado. Aun así tenemos que mostrar el mayor rigor tanto científico como
empírico para poder trabajar junto a ellos en el día a día, no podemos entender
la complejidad como una idea reduccionista de que todo depende del entorno y su
adaptación a este y que nosotros tenemos poca influencia en las consecuencias
de cualquier acción o hecho.
Una vez un conocido preparador físico nacional me dijo “las 2 mejores temporadas a nivel de
resultados y lesiones que hemos cosechado, han sido donde menos trabajo
condicional hicimos”.
En la actualidad, intento integrar en la medida de lo
posible todos los aspectos mencionados, al final, como preparador físico solo
pretendo integrar mi forma de entender mi profesión dentro de una idea general
de trabajo, que esta la marca el entrenador o “head coach”.
A
continuación muestro un ejemplo de semana, donde se integran todos los contenidos, posteriormente se desarrolla la idea planteada y
explico los conceptos, simplemente es una forma más de entender la organización
del entrenamiento y más concretamente de la semana, atendiendo en la mayoría de
ocasiones posibles a todos los contenidos posibles que el cuerpo técnico en su
totalidad considera más relevantes, es lo que conocemos como la intervención
con el equipo.

No podemos negar que nuestra función sigue evolucionando
día a día, hace unos años se hablaba de VO2max y fuerza explosiva,
también se habla sobre el entrenamiento excéntrico sin dejar de lado la
potencia aeróbica máxima (PAM) y la variabilidad de la frecuencia cardiaca, hoy
en día se habla sobre aceleraciones y desaceleraciones, RSA, etc., que gracias
a los dispositivos de GPS vienen integrados con acelerómetros de una precisión
muy potente y se está estudiando mucho sobre estas variables de rendimiento
físico. Un estudio muy reciente (Delen et al, 2019) afirma que “en el ámbito del fútbol mantener un número
elevado de aceleraciones es muy importante para el rendimiento, pues estas
acciones de aceleración y desaceleración suponen un 16% de la carga total de
los partidos. Además, debemos tener en cuenta que un partido de fútbol (90
minutos) puede tener hasta 8 veces más aceleraciones que sprints”.
Empiezan a aparecer
análisis de la competición centrada en los conocidos “Worst case scenario” (WSC) que hacen referencia a los momentos de
más carga de contenidos que se dan durante un partido, estos escenarios (su
traducción como “en el peor de los casos”) debido a todo lo que ocurre suelen
predisponer en algunos casos a lesiones a los futbolistas, donde repiten
esfuerzos y diferentes acciones, también en algunos casos son los momentos más
decisivos del partido, donde se originan ocasiones de gol y pueden aparecer más
errores por parte de los jugadores y donde aparece el talento de los jugadores
más determinantes. En este sentido es muy interesante destacar el trabajo de
Martín-García et al. (2018) donde describe las demandas de la competición en
diferentes deportes atendiendo a estos momentos de máxima actividad.
Lo
bueno de analizar los datos en periodos pico es que conseguimos datos muy
funcionales. La cantidad de aceleraciones de un periodo pico se puede usar como
una forma de mostrar Worst Case Scenario, esto puede influirnos a la hora de
diseñar tareas de entrenamiento y controlar la fatiga física durante un
partido. Tal vez la creación de juegos de espacios reducidos en bloques de 5
minutos pueden permitir un número mayor de aceleraciones y así superar las
demandas del juego. En este escenario, también se puede tener en cuenta la
distancia total y la distancia a alta velocidad recorrida en un periodo pico
para marcar realmente el entrenamiento dentro de esos Worst Case Scenario”.
Todo ello habría que dejarlo en manos del cuerpo técnico a la hora de diseñar
su método de trabajo, pero sin duda resulta muy interesante.
En
multitud de trabajos que estudian estos Worst Case Scenario se pone de
manifiesto que en las tareas que se diseñan no se consiguen los valores de
competición relacionados con la distancia total y los desplazamientos a alta
velocidad y sprint, por lo cual se recomienda complementar el entrenamiento con
otro tipo de prácticas, cuando hablamos de velocidad en sprint nos referimos
tanto de forma lineal como curvilínea, pues se dan casos de ángulos de hasta
30º, “independientemente de la posición
de juego, parece que el ángulo del sprint promedio (curva del sprint desde la
trayectoria inicial hasta el punto final) para los jugadores de fútbol durante
un partido es de alrededor de 5°. Una de las principales diferencias de la
carrera curvilínea en comparación con la carrera lineal es que el cuerpo se
inclina hacia adentro (en lugar de permanecer más erguido). Por lo tanto, los
jugadores están influenciados por la fuerza centrífuga y, por consiguiente,
necesitan producir una fuerza de reacción en el suelo mediolateral para
contrarrestar la fuerza centrífuga y mantenerse equilibrados mientras corren. A
medida que aumenta la velocidad de carrera, tener la fuerza y la técnica para
superar estas fuerzas puede ser un determinante importante en el rendimiento de
la carrera curvilínea” (Fitzpatrick, 2019). Cierto es que la mayoría de estudios sobre esta casuística están basado en los
“small side game” (SSG), por lo que una buena línea de investigación podría ser
plantear estos escenarios en espacios más amplios donde a través de reglas de
provocación, conseguir esos objetivos.
En la actualidad somos conscientes que cada vez aparecen
nuevos conceptos y contenidos y en el día a día es más complicado integrarlos
dentro de una metodología de trabajo, por lo tanto debemos de estar, como
afirmaba anteriormente, reinventándonos constantemente. Tras esta lluvia de
información donde la prevención y optimización son los 2 factores más determinantes
dentro del desarrollo de cualquier deportista, he diseñado una metodología que
fuese capaz de integrar el mayor número de cuestiones que considero más
relevantes, y hasta el día de hoy es en la que me apoyo, también no para
intentar tener en cuenta el mayor número de factores, sino también para
organizarlos en el tiempo y queden programados.
La idea desarrolla 3 tipos de intervención, la primera
basada en un trabajo de BASE, la
segunda basada en los WORST CASE
SCENARIO y la tercera en intervenciones puramente TÁCTICAS y ESTRATÉGICAS. No considero ninguna intervención por
encima de otra, pienso que todas tienen su parte de importancia.

Con respecto al trabajo de BASE, me refiero a desarrollar contenidos como el trabajo analítico
desde un punto de vista técnico, también al desarrollo de la condición física
bien sea trabajos aeróbicos como recuperación, tareas de RSA o Circuit training
(aunque estas depende del diseño también podrían encajar en la siguiente
intervención), también trabajos de habilidades, coordinación, mejora del ROM, fuerza
y velocidad donde se pueden integrar los trabajos complementarios o
compensatorios y también biomecánicos. Este tipo de intervención puede llevarse
a cabo en cualquier momento de la semana, es importante que siga progresiones y
con el condicionante de la fatiga o no fatiga que pueda generar debemos saber
muy bien en que momento ponerlos en práctica. Como ejemplo pueden ir desde una
simple rueda de pases dentro de un calentamiento, hasta un protocolo de trabajo
de tren superior pasando por un desarrollo de habilidades de movimiento donde
nos centremos en la enseñanza de los movimientos básicos como pueden ser una
plancha, empuje, tracción, movimientos rotacionales, lunge, hinge, etc. En este tipo de trabajos encajaría a la perfección el entrenamiento
individualizado, que lo veremos en el siguiente capítulo.
Un tipo de tarea que puede
estar integrada en este tipo de intervención (BASE) sería la que se muestra a
continuación:
Una “rueda de pases” con movilidad de
cadera (vallas), acción de estabilidad en entorno estable (escalera) y acción
técnica (pared). Donde se integran aspectos físico-preventivos y técnicos, con
una duración de 6 minutos para darle un carácter aeróbico desde el punto de
vista de los sistemas energéticos. Sería una tarea ideal para iniciar la
sesión, la cual va aumentando intensidad de manera progresiva.
En el segundo tipo de intervención entramos en los WORST CASE SCENARIO, a groso modo
podemos decir que es la preparación física integrada o contextualizada en el
deporte en sí, donde se busca desarrollar acciones a alta intensidad. Dichas
acciones tendrán 2 objetivos, efecto “preventivo” y efecto “optimizador”. Se
podrán desarrollar a través de espacios reducidos (SSG) y también en espacios
más amplios (BSG), donde modificando variables como número de jugadores y
tiempo, podemos diseñar y plantear diferentes tipos de situaciones que no
aproximen a la realidad competitiva que más nos interese.
Dentro
del efecto “preventivo” se desarrollan contenidos que bien pueden estar
relacionados hacia una orientación músculo-tendinosa como pueden ser aceleraciones,
deceleraciones, tiros a puerta y sprints (los primeros más fáciles de
reproducir en SSG y el último en BSG) y otros contenidos con una orientación articular en este caso hablamos de saltos, aterrizajes,
giros, cambios de dirección, regates y protección del balón ante una presión
del defensor (me centro en este tipo de lesiones puesto que son las que más
quebraderos de cabeza trae a preparadores físicos y departamento médico).
Si
hablamos del efecto “optimizador” nadie duda que plantear estos contenidos en
acciones reales de juego va a provocar adaptaciones del jugador a las
situaciones que va a tener que solucionar durante la competición, cuánto más
grande sea el abanico, mejor. Se podrán desarrollar contenidos técnicos (pases,
controles, regates, etc.), contenidos tácticos (posesión de balón, toma de
decisiones, presión tras pérdida, ayudas permanentes, tipos de marcajes,
movimientos al espacio, amplitud ofensiva, finalizar ataques, etc.) y
contenidos psicoemocionales (compromiso y espíritu colectivo, adaptación a
situaciones adversas, atención y concentración, perseverancia, etc.).
Un
ejemplo de tarea para este tipo de intervención (WORST CASE SCENARIO) es la
siguiente:
Situaciones de 1vs1 (5´: 15” w – 30” r) y 2vs1 (5´: 15” w – 30” r) donde se trabajan
numerosas cuestiones, desde un punto de vista preventivo es una tarea tanto a
nivel articular (pues se van a dar muchas acciones relacionadas con el regate,
la oposición y los cambios de dirección) como a nivel músculo-tendinosa, pues
se darán acciones acelerativas y decelerativas. Con respecto la optimización es
una tarea que predispone a realizar periodos cortos de alta intensidad y
recuperación, por lo tanto tiene un carácter metabólico importante (contenidos
condicionales), se dará situaciones de conducción, regate, pase y orientación
corporal en situación defensiva (contenidos técnicos), también se trabaja la toma
de decisiones y oposición, creación de línea de pases, etc. (contenidos
tácticos) y por último situaciones de duelo (contenidos psicoemocionales).

Por
último, la tercera intervención se refiere a contenidos TÁCTICOS Y ESTRATÉGICOS,
posiblemente son tareas más estáticas de menos carga de esfuerzo que las
anteriores pero no menos importantes, pues suelen ser la que más tiempo ocupan
durante la semana de entrenamiento, son tareas basadas en el modelo de juego,
en mostrar situaciones específicas que nos vamos a encontrar en el partido en
función del rival, en cuáles serán los comportamientos que más van a repetirse, cómo vamos a intentar jugar en
fase de inicio, intermedia o finalización o cómo vamos a defender la salida del
rival o conocer y poner en práctica el tipo de transiciones defensa-ataque o ataque-defensa.
Por último como vamos a explotar las acciones a balón parado, tanto ofensivas
como defensivas, aspecto muy importante y que no se debe olvidar, muchos goles
vienen en estas acciones, la capacidad de atención y concentración en vital
para tener éxito en este sentido.
Una
tarea que puede encajar en este tipo de intervención sería la siguiente:
Colocamos muñecos simulando el tipo de
defensa en situación de repliegue que suele utilizar el próximo rival y
desarrollamos acciones combinativas para atacar a dicha disposición, poniendo
en práctica los movimientos ofensivos que consideremos óptimos para solventar
las situaciones que puedan surgir durante el partido.
A
modo de conclusión si miro como planteaba entrenamientos hace 10 años y lo
comparo a cómo lo hago ahora solo puedo afirmar que aunque el fondo sea el
mismo, el medio no tiene nada que ver, y estoy convencido que dentro de otros
10 años nada será igual. Crecí en la universidad con el modelo ATR, hoy en día
ni lo menciono, pero gracias a él pude y puedo seguir comprendiendo muchas
cuestiones.
A continuación muestro algún tipo de sesión organizada
desde esta perspectiva “BASE”, “WORST CASE SCENARIO” y “TACTICO-ESTRATÉGICOS”.